Las jugarretas de la mente

A veces simplemente dejamos que nuestro cerebro juegue con nosotros, le permitimos dominarnos, poseernos y hasta traicionarnos porque le damos la libertad de dirigir nuestra vida, dejamos que todo lo que ahí reside maneje nuestra entorno sin saber que nuestra cabeza a veces puede ser traicionera. Estamos llenos de tantas cosas y nos rodean aun más, cosas buenas y cosas malas no es de extrañarse que nuestro cerebro siempre este alerta: pensando, analizando, manipulando, ideando… Pensar demasiado las cosas a veces solo nos lleva por el camino de la amargura, nos engañamos a nosotros mismos para creer lo que está en nuestra cabeza porque “nos conocemos” y sabemos lo que queremos y sentimos ¡Já! no podríamos estar más equivocados, nuestra mente constantemente está haciendo lo que ella quiere, nos lleva por donde ella prefiere y a veces hasta se da el tupé de ignorar nuestros deseos, todo esto en pro de “protegernos” cuando en realidad nos está limitando de vivir.

El miedo a ser lastimados constantemente nos aleja de las personas y los momentos, nos perdemos grandes cosas por proteger nuestro corazón cuando en realidad el corazón está hecho para arriesgarse, para saltar al vacío y aceptar las consecuencias, nuestro corazón es un aventurero y nuestro cerebro un pobre cobarde (o por lo menos el mio) sin embargo, he decidido en medio de esta búsqueda personal darle el timón de mi vida a mi corazón, hacer solo lo que el quiera, lo que el desee. Le he quitado todo el poder a mi cerebro y se lo he entregado a mi corazón, como resultado soy una persona más feliz y empiezo a entenderme mucho mejor…

 

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Sigo en pausa…

Tengo muchos días ya sin escribir, sin publicar nada, sin ni siquiera darme una vuelta por este blog. No es que no quiera, pero he tenido que poner mi búsqueda personal en pausa para poder enfocarme en mi emprendimiento laboral. Por fin trabajo en algo que me apasiona pero me demanda gran cantidad de tiempo; escribir puede parecer una tarea fácil si esto de las palabras se te da bien, sin embargo, no lo es. Cuando se te da un tema (el cual desconoces) y debes escribir 1500 palabras sobre el, escribir no suena tan sencillo. La inspiración va y viene, además debo hacer trabajo investigativo, leer y leer cientos de artículos para nutrirme y empaparme del tema para luego sentarme 10 horas frente a la pc a darle forma a todo lo que he leído en un nuevo artículo original y fresco.

Definitivamente escribir no es fácil, pero me apasiona. Además estoy aprendiendo mucho y esta experiencia es invaluable para mi. Siento que crezco, aprendo, evoluciono y pues eso también es parte de mi crecimiento personal y de mi búsqueda. Creí que estaba pérdida de mi camino inicial al empezar a escribir este post, pero acabo de entender que este blog no es el cambio en mi vida que tanto busco, que es solo un medio más para el fin que persigo y que mi trabajo es otro medio más. Así que estar en pausa por ahora no es malo para mi, estar en pausa representa un nuevo enfoque. Una nueva pista en mi búsqueda personal.

 

No estoy en pausa, estoy creándome.

Aquí puedes leer todos mis artículos.

Vídeo

Música para el alma

Coldplay siempre ha sido una banda que me hace sentir cosas con sus canciones. Esta canción y este vídeo en particular me erizan la piel cada vez que lo veo. No hay nada que no ame en él, la música, el concepto, el arte, BEYONCE, el hecho de que sea en la india (uno de los lugares que más añoro conocer) y toda la calidad visual que el contiene simplemente me vuelan las neuronas. Hoy la escucho pensando en ella, mi persona. ❤

El circo de la mariposa

Mientras mayor es la lucha, más glorioso es el triunfo.

En la cumbre de la Gran Depresión, un empresario de un renombrado circo lleva su compañía por el asolado paisaje americano, elevando los ánimos de la audiencias por el camino. Durante sus viajes descubren a un hombre sin brazos y piernas que está siendo explotando y exhibido en una barraca de un parque de atracciones. Después de un curioso encuentro con el empresario del circo, se siente impulsado a luchar para conseguir todo que siempre ha creído.

Sometimes when you fall you fly.

Así va la frase de el primer tatuaje que me hice y la leí ya hace unos 6 años cuando buscando sobre cómics (una de mis grandes pasiones) me tope con Neil Gaiman, y su cómic The Sandman me dediqué a leer todo sobre este comic en particular que solo con la sinopsis me atrapó y luego en el vol. 6 de la saga me encontré con un extracto y definitivamente esta frase me llegó. Apareció en un momento de mi vida en el que las caídas eran demasiadas y estaba a punto de darme por vencida y no levantarme más del piso. Ese pequeño estracto lo cambió todo, en ese entonces me dio las fuerzas para levantarme de nuevo y seguir adelante luchando contra el mundo, levantándome una y otra vez porque en cualquier momento me saldrían alas y por fin volaría.

Pero eso no pasó, 6 años después sigo sin alas, sigo sin poder volar y me he caído más veces de las que mis fuerzas me dan para levantarme. Ayer por ejemplo tropecé, caí y por unos instantes lo único que deseé fue quedarme en el piso, desvanecerme, irme lentamente convirtiendo en polvo (quizá así por fin pueda volar lejos).

La palabra suicidio ha pasado tantas veces por mi cabeza como lo hace la palabra libertad, necesito ser libre y mi vida carnal no me lo permite por eso a veces pienso en que quizás mi alma es la que necesita salir de esta cárcel donde la mantiene este cuerpo y ser libre de una vez por todas. Supongo que alguna vez todos se han sentido así ante una frustración, yo me siento así a menudo.

Anoche fue una de esas veces en las que después de un largo día de peleas y desacuerdos con mi novia simplemente explote, deje salir lo peor de mi, brotaron por mi boca palabras que hoy me pesan (no supe usar mis palabras como lo dicta el primer acuerdo) y peor aun dejé que la violencia, la ira y una cantidad más de sentimientos dañinos se apoderaran de mí, de mis pensamientos y de mi corazón. Me convertí en todo lo que intento alejar, desvanecerse y desaparecer de mi vida. Por ese momento me sentí infeliz, miserable, devastada y sobretodo me sentí una hipócrita conmigo misma y me peso, me peso tanto no poder ser lo que quiero ser que de nuevo pensé en simplemente dejar este cuerpo terrenal y darle libertad a mi alma. Lloré y lloré y desee una y otra vez morirme y mientras lloraba todos esos pensamientos negativos que había alejado de mi volvían uno tras otro a darme más y más razones; es como una vocecita que te dice (hazlo, hazlo) una y otra vez y te da razones para que quieras hacerlo.

Esta vez no fue Neil Gaiman quien me salvó, esta vez fue mi ángel personal Andrea (Ea como le dicen todos). Ea es mi novia hace ya un año y Ea me ama como no siento que me ame nadie más en el mundo justo ahora. Andrea me habló, me calmó, me lloró y hizo todo lo humanamente posible en su pequeñito cuerpo por sacarme de ese estado mental en el que estaba atrapada, por sacarme de ese hueco al que estaba cayendo, Ea fue mis alas anoche. Sé que no siempre estará ahí para salvarme así que yo sola debo aprender a deshacerme de estos sentimientos que a veces me invaden (no es fácil mantenerse feliz y positivo cuando estás acostumbrada a la tristeza) pero quiero hacerlo, por eso este blog existe, por eso me escapó aquí y escribo porque escribir me libera, me enseña y me eleva como si tuviera alas.

Hoy me levante con un enfoque diferente, feliz porque aunque muchas cosas en mi vida no van como quiero tengo a mi lado alguien que me ama incondicionalmente y no me dejará caer y eso algunos no llegan a tenerlo nunca, así que soy inmensamente afortunada. Esperanzada porque sé que siempre hay caídas y algunas nos golpean fuertes pero levantarse del piso siempre es posible así sea en una pierna, en dos o parada de manos, la cuestión es levantarse. Y motivada a seguir haciendo cambios porque soy consciente de que es la única manera de poder evolucionar, dejar de ser una oruga y conseguir las alas que tanto deseo para volar lejos y comenzar a ser feliz.

 

You know what happens when you dream of falling? Sometimes you wake up.
Sometimes the fall kills you. And sometimes, when you fall, you fly.

  • Neil gaiman, The Sandman, Vol. 6: Fables and Reflections